Puro amor
Para enterarme bien del asunto, me he dedicado a revisar la famosísima encuesta Durex: Sex Global Survey 2004. El estudio, un poco sesgado pues sólo lo responden cibernautas, se hizo sobre una población de 350,000 personas distribuidas en 41 países. Los resultados muestran datos curiosos: los islandeses pierden la virginidad antes que el resto de sus coterráneos, quizá porque el frío ártico no les deja ninguna escapatoria posible; los franceses, aunque parezca un cliché, son quienes tienen sexo con más frecuencia (137 veces al año), mientras que los japoneses no alcanzan ni los 50 encuentros al año (¡Sigan trabajando, señores! ¡Inunden los mercados tecnológicos! Total, nosotros tenemos cosas más importantes que hacer); los chinos son los más promiscuos (un promedio de 19 parejas), aunque no debería importarnos, finalmente es más fácil encontrar pareja en aquellas superpobladas tierras que en los desiertos parajes noruegos o en los pueblos de braceros del campo mexicano.
Sin embargo, lo más interesante de la encuesta tiene que ver con las mujeres. Resulta que las damas reciben educación sexual a edad más temprana que los hombres. Hecho bastante explicable: las hormonas, los cambios de una “mujercita”, bla, bla, bla. Pero resulta que las mujeres también tienen sexo con más frecuencia: 106 veces al año, mientras que los hombres sólo alcanzan un promedio de 101. Todo comienza a tornarse extraño. ¿No que no? Respecto al número de parejas sexuales resulta que los hombres dicen haber tenido un promedio de 12 amantes y las mujeres confiesan un tímido 7. Aquí ya todo se voltea de cabeza; ¿cómo carajos le hacen las mujeres para tener más sexo con menos parejas y, misterio matemático, sin alterar el promedio de frecuencia de los hombres? Posibles soluciones que se me ocurren. Uno, la mujer elige un hombre, lo amarra a la cama y abusa de él hasta que se harta, por consiguiente lo desamarra y lo echa a la calle, entonces el pobre diablo queda tan dañado que se retira a un monasterio y hacer caer, dramáticamente, el promedio masculino. Dos, las señoritas no saben contar. Tres, las damas no tienen memoria. Cuatro, mienten. La cuestión es más espeluznante cuando se observa el número de orgasmos: sólo el 45% de los hombres consiguen uno cada vez que tienen sexo, entre las mujeres el porcentaje cae al 17%. Ahora sí, esto es el infierno. las mujeres tiene mucho sexo, con pocas personas y sin orgasmos. De verdad que la ecuación no me cuadra. ¿Quién quiere tener mucho sexo con el mismo idiota y sin sentir nada? Pregunta retórica, sin embargo más de un par de nombres se me vinieron a la mente.
